domingo, 22 de agosto de 2010

La mente Inconsciente Procesa 11.000.000 de bits al segundo

Algunos fragmentos de esta motivadora conversación

"Cuanto más averiguamos sobre la mente, más poder e importancia le damos a nuestro inconsciente. Ya no es la recóndita parte de nuestro Yo, sino el veterano y sabio creador de nuestra conciencia. Ya no es el oscuro amo de nuestros sueños, sino el amable y universal encargado de nuestro comportamiento y de nuestras decisiones".

Nosotros, la gente de a pie, siempre habíamos pensado que el inconsciente era algo muy útil para las pequeñas cosas pero que, para las cosas más complejas, era necesaria la conciencia. Nunca se nos ocurrió que, solamente con el inconsciente, pudiéramos llevar a cabo procesos cognitivos complejos. ¡Es una revolución! ¡Y no estoy seguro de que la gente de la calle sea realmente consciente de eso!

-. No, no creo que lo hayan asumido todavía. Siempre ha imperado la noción de que la conciencia iba primero, de que todo arrancaba en la conciencia, y de que las cosas se tenían que hacer con conciencia, deliberadamente. Pero, con práctica, tal vez algunas de estas cosas se puedan hacer sin conciencia, como conducir un coche o, en el caso de los tenistas, moverse por la pista sin pensar… esto es así para cualquier cosa que se haya hecho muchas veces y se domine. Pero sin embargo ahora empezamos a entender que, en realidad, el inconsciente fue lo que surgió primero en el tiempo evolutivo, hace muchos millones de años, y que la conciencia se desarrolló bastante más tarde en la historia de la evolución. Por tanto, hubo necesariamente muchos sistemas inconscientes útiles y adaptativos que guiaron adaptativamente nuestra conducta, y nos permitieron sobrevivir y reproducirnos durante centenares de miles de años…

Inconscientemente.

-. ¡Inconscientemente! ¡Sin conciencia! La conciencia llegó luego. Pero eso no quiere decir quelos antiguos sistemas desaparecieran. No se esfumaron y fueron sustituidos por sistemasconscientes, porque la evolución por selección natural no funciona así, sino mediante cambiospequeñísimos que aprovechan, siempre que sea posible, los sistemas que ya están ahí. Una de las cosas que estamos descubriendo es que, incluso en la persecución de objetivos conscientes, las motivaciones, las cosas que uno quiere, las evaluaciones, las preferencias, lo que a uno le gusta o no…

¿Pero entonces, para qué se utiliza la conciencia? Es decir, si pudimos apañárnoslas para avanzar en la evolución, durante la mayoría de la evolución, sin la conciencia, ¿para qué sirve la conciencia?

-. Es una pregunta maravillosa; de hecho, la misma con la que empecé hace 30 años (¿para qué sirve la conciencia?) porque, por aquel entonces, se le atribuía a la conciencia el mérito de todo: se suponía que marcaba la diferencia entre nosotros y el resto de animales, que era la causante de la civilización… Que gracias a ella habíamos llegado a la Luna… ¡que era la causa de todo! Pero al demostrar que hay muchas cosas complejas que se pueden realizar inconscientemente, van quedando solamente algunas que son mucho más viables como explicación de lo que hace la conciencia. Ahora se le atribuyen solamente unas pocas cosas; pero son cosas fundamentales, importantísimas.

¿Y cuáles son estas pocas cosas? ¿Lo sabemos ahora?

-. He aquí lo que se le da mejor a la conciencia: ¡viajar en el tiempo! Gracias a la conciencia, aunque nuestros sistemas inconscientes estén ocupados abordando el presente, el ahora, adaptativamente... nuestra mente tiene libertad para retomar el pasado y recordar lo que ha sucedido; o bien desplazarse al futuro y planear lo que haremos mañana, lo que prepararemos para cenar o el lugar al que iremos de vacaciones el sábado que viene… Por eso podemos atravesar la calle, o hacer cualquier otra cosa mientras tanto…

Así que, como el inconsciente se ocupa tan bien y tan adaptativamente de la situación actual y nos da buenas ideas sobre lo que tenemos que hacer, no tenemos que pensar tanto y tenemos libertad para viajar en el tiempo con la mente… ¡y hacer cosas que el resto de animales no pueden hacer!

Quería preguntarte algo… eres psicólogo, y realizas muchos experimentos sobre la conciencia y el inconsciente… ¿te encuentras a menudo con que las personas no saben realmente los motivos por los que se comportan como se comportan?

-. ¡Interesante pregunta! Me parece que las personas creen saber lo que hacen, pero la mayoría de las veces se equivocan, a menudo se equivocan. Llegamos rápidamente a teorías sobre lo que hacemos… eso me recuerda a los experimentos de hipnosis que hizo Michael Gazzaniga, el célebre neurocientífico, hace unos veinte años… por ejemplo, hipnotizaba a alguien y le decía (pongamos que fuera una mujer): «cuando cuente a tres y chasquee los dedos, te tirarás al suelo y caminarás como un perro». Y contaba: «uno, dos, tres… ¡chas!» y la mujer ya estaba en el suelo. Inmediatamente, sin embargo, decía: «vaya, se me habrá caído un pendiente y por eso estoy aquí». No había elegido estar en el suelo, lo había hecho por sugestión hipnótica, pero, una vez se veía a sí misma ahí, buscaba inmediatamente una explicación racional que fuera razonable. Es una pequeña muestra de lo que siempre estamos haciendo: captamos impulsos que proceden de otro lugar, que guían nuestros actos, pero cuando actuamos, siempre tenemos una bonita historia para justificar por qué hacemos lo que hacemos.

¿Es correcto pensar que el nuevo concepto de inconsciente tiene mucho más que ver con el afecto y el control de las cosas que el antiguo concepto?

-. Mucho más. Antonio Damasio y otros científicos han destacado la importancia del afecto y de los sentimientos… Damasio fue realmente el primero en decir que los sentimientos son muy importantes a la hora de tomar una decisión o elegir algo: ¡nos dan la respuesta correcta! Si «sentimos» que algo está bien o mal, lo haremos o no. Estos sentimientos vienen de algún lugar: del inconsciente, de los sistemas que nos dicen si está bien hacer algo, o no, como cuando tenemos corazonada sobre lo que estamos a punto de hacer… esa intuición, esa reacción visceral es producto de los antiguos mecanismos inconscientes.

Si hablas de una reacción visceral, probablemente quieres decir que hay una especie de separación entre el acto habitual de pensar conscientemente y los órganos biológicos que nos hacen pensar inconscientemente. ¿Hay una separación anatómica?

-. No, no lo creo. Hasta ahora, nadie la ha encontrado, aunque muchos han buscado la base neurológica de la conciencia (para saber en qué células o qué neuronas estaba localizada). Pero lo que estamos descubriendo es que hay muchas similitudes entre lo que hacemos inconscientemente y lo que hacemos conscientemente. Es casi como si los procesos conscientes utilizaran los inconscientes, recurrieran al sistema antiguo, y por eso hubiera un parecido tan grande entre ambos… No se trata de la antigua noción freudiana del inconsciente, que hablaba de un sistema totalmente diferente, con sus propias reglas y mecanismos, que interfería con la conciencia. En realidad, se trata del mismo cerebro, la misma mente, que normalmente funciona inconscientemente, pero a la que se puede acceder conscientemente para hacer otra cosa distinta a lo habitual. Sin embargo, la parte consciente accede y recurre al antiguo sistema para sus propios objetivos.

¿Intentas convencerme de que puedo tener impresiones implícitas que no sean conscientes y que afecten mi actuación consciente?

-. Sin duda: así es.

¿Y qué hay de nuestro libre albedrío, la capacidad de obrar por reflexión y elección? La libertad de ser responsables de algo… ¿quedaría en entredicho esta antigua idea?

-. Lo más importante de esta investigación son las implicaciones que tiene para el sistema legal, para la responsabilidad personal, para la moralidad… de hecho, se está generando mucho debate ahora mismo sobre todo este tema entre los expertos, por Internet, en los blogs.... ¿Qué repercusión tiene esto sobre la responsabilidad personal? ¿Y hasta qué punto tiene en cuenta el sistema judicial que, a veces, se trata de cosas que las personas no pretenden hacer o no querrían hacer? ¡Es un asunto muy interesante!

John, si estamos tan conectados al mundo exterior, si estamos tan abiertos, ¿tiene sentido seguir hablando sobre las distintas naturalezas del ser humano? Algunas personas, especialmente en Occidente, incluso algunos científicos, creen que somos fundamentalmente malos, los humanos… En cambio, otros piensan que somos buenos por naturaleza. ¿Tiene algún sentido este argumento?

-. No se trata de que las personas sean fundamentalmente buenas o malas, sino que la respuesta, y esto lo han estudiado en el Departamento de Josh Greene en Harvard, es que algunas personas son buenas y otras son malas. Es una idea intrigante, y solamente hay un estudio en ese sentido, pero lo que demostró es lo siguiente: se le daba a las personas la oportunidad de hacer trampas para ganar dinero sin posibilidad de que las atraparan. Los participantes obtenían dinero si acertaban en el juego de cara o cruz, pero se les pedía que, tras ver el resultado, ellos mismos dijeran si lo habían adivinado o no: en caso afirmativo, conseguían el dinero. Un 50% tenían razón, eran personas sinceras que decían la verdad. El 50% había acertado. Pero había otras personas que decían haber acertado ¡el 90% o el 95%! y eso no es posible. Así que algunos estaban mintiendo. ¡Pero eran personas diferentes! Y se demostró que a una persona deshonesta le resultaba difícil ser sincera, le costaba más (midieron lo que sucedía en su cerebro). Mientras que a las personas honradas les costaba más esfuerzo hacer algo deshonesto. Por tanto, se llegó a la conclusión de que no es que todo el mundo sea honesto y tenga dificultades para ser deshonesto, ni que todo el mundo sea deshonesto y le cueste ser honesto, sino que en realidad algunas personas son honestas por naturaleza y otras deshonestas.

11.000.000 de Bits al segundo: La Mente Inconsciente

EL INCONSCIENTE
Este fin de semana estuve mirando en televisión el programa Redes, dedicado al estudio del inconsciente y me ha parecido interesante compartirlo por lo que voy a intentar hacer un resumen. El programa lleva por título “el experto y sabio inconsciente”.
Eduard Punset entrevistaba al psicólogo y científico de la Universidad de Yale, John Bargh.
Algunas cuestiones interesantes:
Si nuestra mente fuera un ordenador, podríamos decir que el inconsciente es capaz de procesar la información a la velocidad de 11.000.000 de bits por segundo que capta mediante los sentidos. Pero confiar en nuestro consciente para tomar decisiones, dice, no es la mejor decisión. Los científicos han calculado que cuando leemos en silencio procesamos hasta 30 bits de información por segundo. En definitiva, la capacidad de procesamiento de la parte consciente de la mente humana es, como máximo, de 50 bits por segundo, lo que es un resultado ridículo comparado con los 11 millones que procesa nuestro inconsciente sin que nos enteremos.
Como ejemplo, exponen el caso de una persona que acude a comprarse una casa. En poco tiempo su inconsciente ha procesado hasta 6.000.000.000 millones de bits de información. Si tuviésemos que confiar en nuestra consciencia no iríamos tan rápido en tomar una decisión. Sabiendo el número de bits a los que trabaja la parte consciente necesitaríamos hasta 4 años para tomar una decisión.
Actualmente el concepto que se tiene del inconsciente tiene más que ver con los afectos y con los sentimientos que lo que se creía anteriormente. Las intuiciones y las corazonadas están muy arraigadas en el inconsciente y tienen mucho que ver en la toma de decisiones.
Bargh no cree que haya una separación neurológica de la consciencia y la inconsciencia, al menos, dice que no hay estudios que en la actualidad lo demuestren. Pero lo que sí saben es que ya no se trata del antiguo concepto Freudiano en el que el inconsciente tenía sus propias reglas de manera independiente e interfería en la conciencia.
¿Qué hay del libre albedrío? pregunta Punset. Bargh responde que este es un tema muy interesante que se está discutiendo en numerosos foros científicos incluso judiciales ya que se preguntaría qué responsabilidad tiene un individuo cuando realiza un acto delictivo y en qué medida el inconsciente ha influido en su conducta.
El reportaje también incluye algunos ejemplos interesantes. Si, por ejemplo, bebemos de una botella que contiene agua con gas, cuando lo que esperábamos era simplemente agua, nos sorprenderá su sabor en la boca. Pero si sabemos cuál es el contenido, nuestro cerebro se anticipará y preparará la boca para que no reaccione con sorpresa cuando reciba las burbujas de gas.
De la misma manera, si fuésemos conscientes de nuestro propio cuerpo durante todo el tiempo, nos distraeríamos de lo que verdaderamente debe llamarnos la atención.
Esta es la razón por la que no podemos hacernos cosquillas. Nuestro cerebro se anticipa (inconsciente) y sabe cómo se moverán nuestros dedos por nuestra piel. En cambio, no puede predecir cómo los harán los dedos de otra persona. Nuestro cerebro inconsciente nos prepara.
El programa también aborda otros aspectos como la publicidad subliminal o la idea de que existen, a priori, personas que son buenas o malas.
Punset acaba el programa diciendo que tenemos que tirar a la papelera la vieja idea del inconsciente. Parece ser, apunta, que el inconsciente lo hace todo. Fantástico ¿no?.
“Una de las funciones de la conciencia es seleccionar comportamientos que puedan automatizarse y volverse inconscientes”. John Bangh.
Publicado por Miguel Angel en 6:21 PM
Etiquetas: Bargh, inconsciente, punset, redes
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