jueves, 19 de septiembre de 2013

Educación Emocional, de Claude Steiner.

Ahora me voy a ocupar de un libro que considero muy original: Educación Emocional, de Claude Steiner.
Diferencias entre el libro de Daniel Goleman y el de Claude Steiner
Inmediatamente, me he acordado de Inteligencia emocional, de Daniel Goleman, que apareció en 1995 y del que se han vendido millones de ejemplares en muchos países. Recuerdo haber leído este libro con la atención puesta en los puntos de vista del autor que fueran originales. Al acabar, estaba convencido de a) lo más original del libro era su título, el sintagma “educación emocional”,  b) el contenido del libro recogía puntos de vista de muchos otros autores, no de Daniel Goleman y c) no se podía impartir un Curso de Inteligencia emocional con el famoso libro. Hace unos años, me pidieron un Curso de Inteligencia Emocional. A los asistentes les encantó, pero les dejé claro, desde el principio, que me iba a basar en el Análisis Transaccional, no en Goleman. Y es que Berne había tenido, treinta años antes, un éxito similar al de Goleman. La diferencia es que Berne tenía puntos de vista suyos, propios, originales.
Educación emocional ha tenido mucho menos éxito que el libro de Goleman. Sin embargo, me parece mucho mejor y más útil. Averiguar por qué no ha tenido más éxito, a pesar de que Steiner creó el sintagma “educación emocional” en 1979, exigiría un estudio aparte sobre el secreto del éxito. Me recuerda otro episodio de éxito en la historia del cine: Matrix. Claramente debe sus elementos fundamentales a otras dos películas anteriores: Total Recall (Desafío otal) y Dark City. Sin embargo, éstas no tuvieron el gran éxito de aquella.
Claude Steiner ha tenido una vida muy variada e interesante. Sus padres, huyendo de los nacionalsocialistas, recalaron en España (1941-1945), donde Claude aprendió español, que habla con entera fluidez. Al acabar la Segunda Guerra Mundial, marcharon a México (1945-1952)  y de ahí, a California. Allí fue el discípulo más cercano de Eric Berne. A la muerte de éste, editó una Antología de las obras de Berne - Beyond Games and Scripts-, que pronto verá la luz en español, gracias a Agustín Devós, el intrépido director de Editorial Jeder, de Sevilla.
Escribió dos libros sobre el alcoholismo, con un enfoque de Análisis Transaccional. También, otro muy sólido sobre los Guiones, con ideas importantes y atractivas. Sobre el terreno afectivo, ha escrito Cuando un hombre ama a una mujer yEducación Emocional. 
Steiner escribe muy bien. Tan bien que avanzo una recomendación: Para obtener una panorámica del libro, leer los resúmenes de los diez capítulos. Después, puede utilizar el zoom para adentrarse en cada Capítulo.
El autor dedica las 90 primeras páginas a explicar qué es la Educación Emocional. Ya he dicho que resulta original. Y es precisamente cuando menciona el sintagma de Goleman cuando menos original resulta. Efectivamente, Steiner dice que Educación Emocional es la Inteligencia Emocional centrada en el corazón. Como definición, no me satisface. ¿Qué entiende Steiner por “corazón”?. Espero que, en una próxima edición, deje a un lado a Goleman y defina de manera más precisa qué entiende por Educación Emocional. Sin embargo, cuando enuncia los principios de la EE y cuando detalla la escala de la conciencia emocional, Steiner es creativo. Libra con elegancia la dificultad de dar con un estilo científico, sin caer en la prosa de algunos libros de Autoayuda.
Cómo formarse en Educación Emocional
En la segunda parte- Formarse en Educación Emocional-, expone las Reglas de la Economía de las Caricias, que Steiner ya había enunciado hace años. Con estas Reglas, una persona puede proyectar luz sobre sus sentimientos y un profesor impartir un Curso que atraiga el interés de los participantes. Steiner ofrece un material que puede activar las energías de un grupo, no sólo de una persona. Además comienza a sistematizar las que él llama Transacciones de Educación Emocional de las que identifica hasta 15 en todo el libro. Con lo cual, Steiner impulsa el estudio de las Transacciones, que Eric Berne desarrolló como un auténtico virtuoso en varios de sus libros pero, sobre todo, en Sex in Human Loving (que fue traducida al español con un título comercial e inexacto Hacer el amor). No hay nada más práctico que una buena teoría. También, Steiner examina el Paisaje Emocional y de nuevo muestra su creatividad. Dentro del AT, Amy Harris ya había explorado con mucho acierto el difícil terreno de los sentimientos. Lo mismo hace Steiner. Partiendo del formato “cuando tú (acción) yo sentí (emoción)”, pasa revista a los distintos modos en que una persona puede caer en la cuenta de qué siente ella y qué sienten los demás. Es el principio fundamental para adquirir el sentido de la realidad. Reconocer la realidad es el primer paso para cambiarla.
Cómo adquirir el sentido de la realidad
El Capítulo 6- “Los errores que cometemos y por qué los cometemos”- consiste en aplicar la Teoría de los Juegos, de Berne, a las emociones. Es un capítulo corto, y no tiene por qué ser más extenso, puesto que disponemos del libro Juegos en que participamos, de Eric Berne -con traducciones en México (Editorial Diana), en Argentina (Jaime Vergara) y en España (Integral). También, de muchos artículos publicados en el Transactional Analysis Journal. Steiner resalta lo fundamental: cómo las personas no advierten conscientemente que están jugando. Si parten de este hecho, pueden adentrarse con mucha más seguridad en los juegos a los que cada uno es adicto.
El Capítulo 7 - “Hacernos responsables”- es el que más satisfactorio me ha resultado, porque expone cómo alcanzar aquello que los juegos buscan destruir: la responsabilidad. Cuando el ambiente ofrece tantas oportunidades para que cualquier persona no responda por lo que ha hecho, Steiner facilita un espejo. Va descubriendo las resistencias que el sujeto pone para no enfrentarse con el hecho de haberse equivocado. Y lo que es todavía mejor: Cómo arreglar las rupturas de la comunicación. Aunque el autor no presume de experiencias, creo que es un capítulo basado en mucho trato con los clientes en el consultorio.
Me detengo aquí porque prefiero dedicar otra entrada al resto del libro.

domingo, 15 de septiembre de 2013

Claves Para Trabajo Cotidiano en Tu Bienestar

Claves Para Trabajo Cotidiano en Tu Bienestar
Quizá no podamos desterrar la crisis pero sí está a nuestro alcance recuperar las fuerzas mejorar nuestras actitudes y hacer autenticas mejoras.
1.- Acepta tu situación actual.
2.-La clave es la motivación y la ilusión
3.-Ten objetivos claros
4.-Coge las riendas de tu vida
5.-Se Agradecido
6.-Se muy amable
7.-Haz lo que te gusta
8.-Celebra tu vida
9.-Motivate
10.-Mejora tus habilidades
11.-Mejora tu Confianza
12.-Ten fe y confianza en aquello en lo que crees.
13.-Mimate date cariño piensa en ti.
14.-TEN INTENCIÓN CLARA
15.-Crea AMOR
16.-Valora todo lo que haces
17.-Todo empieza por uno mismo la felicidad también
18.-Disfruta cada día
19.-Reserva tiempo para ti
20.-Valora lo que hacen los demás.
21.-Valora cada día lo bueno que tienes.
22.-Busca mejorar cada día
23.-Crea felicidad
24.-Siembra felicidad
25.-La espiritualidad nos da incontables beneficios

26.- Los seres humanos necesitan que los alienten. Sentir la calidez de la aprobación, aumenta la confianza en sí mismo.

viernes, 13 de septiembre de 2013

Hazte MUY POSITIVO y AMOROSO

Paso 1. No critiques a alguien que no está presente.

10 pasos para convertirte en una persona positivaLas críticas se centran en aquello negativo que ves de los demás, comentado a espaldas de los demás. Algunas personas usan la crítica a diario. Incluso llegan a entretenerse con ella. Pero sabes que la crítica fomenta las malas relaciones. Cuando escuchas a alguien criticar a otra persona a sus espaldas, te genera la certeza de que también te critica a ti a las tuyas. Así, la crítica es un modo de discurso que fomenta la desconfianza y alimenta los pensamientos negativos sobre los demás. Te animo a que tomes hoy la determinación de no criticar a una persona que no está presente.
Además, ya sabrás que cuando criticas a alguien, por  imitación y cohesión social, otras personas tienden a sumarse a la crítica que haces. Fomentas con ello una cadena de negatividad, que no te lleva a ningún sitio porque no lo haces con intención de ayudar a esa persona de la que habláis. Incluso logras que otras te hablen a ti mal de terceras personas, porque das a entender que te gustan ese tipo de conversaciones. Tampoco permitas esto. Distínguete en tu grupo como una persona que no critica a terceros a sus espaldas, ni escucha, ni fomenta las críticas de otros.
Si algún día llegas a criticar, que sea si, y solo si, esa persona de la que hablas sabe ya concretamente lo que piensas de ella.

Paso 2. No te quejes.

Quizá nadie te lo haya dicho todavía, pero tiene que llegar un momento en tu vida en el que descubras que el mundo es neutro por naturaleza. Las situaciones por las que pasas no son buenas o malas, positivas o negativas, sino que es el pensamiento de cada uno el que coge una situación y le pone una etiqueta para definirla. Y tú eliges las etiquetas que le pones a las situaciones con las que te encuentras. Observa este relato:
Cuenta la historia que labrador tenía un caballo fuerte que utilizaba para cultivar sus campos. Era el único medio que tenía para tirar de su arado.
Un día, el caballo rompió el cerrojo de la puerta del establo y se escapó a las montañas.
Cuando los vecinos del labrador se enteraron, se acercaron para condolecerse de él. Al lamentar su desgracia, el labrador les replicó: «¿Mala suerte? ¿Buena suerte? ¿Quién sabe?».
Una semana después, el caballo volvió de las montañas trayendo consigo una manada de yeguas salvajes.
Entonces los vecinos felicitaron al labrador por su buena suerte.
Él respondió: «¿Buena suerte? ¿Mala suerte? ¿Quién sabe?».
Cuando el hijo del labrador intentó domar una de aquellas yeguas salvajes, cayó y se rompió una pierna. Todo el mundo consideró esto como una desgracia. No así el labrador, quien se limitó a decir: “¿Mala suerte? ¿Buena suerte? ¿Quién sabe?».
Una semana más tarde, el ejército entró en el poblado y fueron reclutados todos los jóvenes que se encontraban en buenas condiciones. Cuando vieron al hijo del labrador con la pierna rota le dejaron tranquilo.
“¿Mala suerte? ¿Buena suerte? ¿Quién sabe?». 
La queja no contribuye en nada a fomentar tu pensamiento positivo. Al contrario. Siembra la simiente para que al ser regada con más queja florezcan emociones negativas, malestar, irritación, e incluso, estoy seguro: la queja continuada crea enfermedades físicas.
Hay quejas muy sutiles que pasan casi desapercibidas. Por ejemplo, la queja sobre el tiempo, o sobre alguna condición de un local en el que estás. Hay otras quejas más profundas, las quejas sobre tu situación vital, las quejas sobre el comportamiento de otra persona, etc.
Mi consejo aquí es que erradiques ya no solo las más intensas, sino también aquellas más sutiles que se meten casi sin percatarte en tus conversaciones del día a día. Si tienes que seleccionar poner etiquetas a una situación, mejor que escojas las positivas, o al menos que te quedes como el campesino en decir: “¿Mala suerte? ¿Buena suerte? ¿Quién sabe?». 

Paso 3. Corrige los pensamientos negativos.

La mente funciona por hábitos y costumbres. Tu forma de pensar de hoy predice cómo será tu forma de pensar de mañana, así que trabaja con tu forma de pensar de hoy para garantizar un mañana más positivo.
Suelo comparar la mente como una colina llena de hierba alta. Si quisieses llegar a la cima, caminarías sobre la hierba hasta alcanzarla. El segundo día que quieras llegar a la cima, probablemente elijas el camino de hierbas un tanto aplastadas que has tomado el día anterior. Al tercer día, notarás que es más fácil seguir ese mismo camino, y al cabo de varias semanas habrás trazado un sendero bien definido hasta llegar arriba de todo, que será el que elijas de forma natural.
Con el pensamiento pasa lo mismo. Cuando llega un pensamiento a tu mente puede elegir trazar un camino. Si elige un camino de pensamiento negativo, se facilitan unas conexiones neuronales que recorren un camino en tu cerebro. Esto fomenta esa ruta neuronal, haciendo más rápidas las conexiones por ahí que por otros sitios. Al día siguiente ese pensamiento será más probable que otro. Así pues, si te permites tener pensamientos negativos, estás favoreciendo que esas rutas se produzcan una y otra vez. Por eso, hay gente que cada vez que abre la boca parece que está diciendo algo negativo de la vida. Y hay personas que parecen felices por naturaleza.
Muchas veces no puedes elegir que tu mente escoja espontáneamente este sendero neuronal, pero ahora que ya sabes que el camino que pisas predice por dónde pasarás mañana, cada vez que detectes que estás teniendo un pensamiento negativo, corrígete a ti mismo generando un pensamiento positivo sustitutorio. Eso hará que un nuevo camino se cree. Este será positivo, y hará más fácil que sea positivos también los que tengan que venir mañana. Para lograrlo, el experto en Psicología Positiva Eduardo Jáuregui aconseja una técnica conocida como "Afortunadamente", que consiste en que, cada vez que detectes un pensamiento negativo, pon a continuación la frase "afortunadamente, porque..." y tratar de crear una solución positiva a esa misma situación.
Por ejemplo: Llueve y no voy a poder salir con los amigos.
Técnica: Afortunadamente, porque eso me permitirá tener tiempo para editar el vídeo de mi último viaje, que no logro sacar tiempo para hacerlo.
Otro ejemplo: He quedado para ir al cine pero no me arranca el coche.
Técnica: Afortunadamente, ... (termina tú la frase)

Paso 4. Defínete en positivo.

Cuando la gente te pregunte cómo te va, di que francamente bien. No te avergüences. Porque parece que en la actualidad decir que te vaya bien es como presumir. Es como si la sociedad te obligase a no destacar y a unirte al duelo colectivo de la gente que camina arrastrando los pies por la vida. De vez en cuando este tipo de gente se me acerca y me pregunta:
- Ey, ¿cómo te va? ¿Mal, verdad?
Hemos llegado a un punto en donde una situación de crisis se ha convertido en un tema comodín, al igual que el tiempo. Y el peluquero, mientras te corta el pelo, cubre el silencio incómodo diciendo: ¿Cómo está todo, eh? ¿Qué tal el trabajo, mal verdad?
Ante estas situaciones, lo que parece más socialmente aceptable es seguirle la corriente y escoger varios temas que apoyen la afirmación de nuestro interlocutor, en una conversación que parece un compadecimiento mutuo.
- Sí, ufff... qué mal el trabajo - Sí, ufff.. como están los bancos . - Sí, ufff... cómo está la política.
Como has visto en el punto 2, cualquier situación tiene varias interpretaciones. Cuando definas tu vida, adopta una interpretación positiva para hablar de ti. Que te vaya bien también es una respuesta posible, así que ha de ser aceptada, y yo añado: promovida. Di que te va bien, independientemente de cuál sea tu situación. Porque todo depende de dónde quieras poner en ese momento tu foco de atención. Puede que estés en el paro, sí, pero puede también que tengas una niña que ha aprendido a decir "papá" / "mamá" y eso te haga realmente feliz. Por dónde continúas la conversación? ¿Por tu situación de desempleo, o por las primeras palabras de tu hija? Tú decides en qué te centras.
Si tienes que hacer predicciones de futuro, define tu vida de este modo "Tengo la sensación de que va a ir bien".  Cualquier cosa puede pasar en un futuro. Estamos muy programados para pensar que las cosas van a fallar, o a fracasar. Es el motivo por el que no intentamos muchas cosas que nos harían realmente felices. A partir de ahora, cuando pienses en el futuro, mueve tu mente hacia pensamientos positivos.
- ¿Vas ha hacer un viaje solo? ¿Pero no te aburrirás?
- Quizá algún día, pero tengo la sensación de que me va a ir bien.
- ¿Dejarás el trabajo? ¿Y si luego no encuentras otro?
- Puede que me cueste encontrar otro, pero tengo la sensación de que me va a ir bien.
- ¿Te vas a mudar? ¿Y si luego surgen más problemas en el nuevo piso?
- Tengo la sensación de que me va a ir bien.

Paso 5. Sé más consciente de cuándo sonríes

La sonrisa es el comportamiento que más favorece el estado de ánimo positivo. Todos tenemos una enorme capacidad para sonreír, pero la gente no suele ser consciente de cuándo sonríe. Por ejemplo, si te preguntase cuándo sonreíste ayer, ¿serías capaz de recordarlo? ¿Estás seguro de que sonreíste?
Hay algunos juegos que pueden facilitar tus sonrisas. Por ejemplo, por las mañanas voy al trabajo en moto. Junto a su cuentakilómetros hay un pequeño reloj digital. Hay veces en las que durante ese recorrido pienso o veo algo que me hace sonreír. Luego miro la hora y me digo: está bien que la primera sonrisa venga tan pronto por la mañana. Otros días, es ya media tarde y mirando el mismo reloj me doy cuenta de que todavía no he sonreído ni una sola vez. A partir de una de estas situaciones comencé un juego que consistía en ver a qué hora me venía la primera sonrisa de la mañana, y sentirme feliz cuando venía pronto, e ir a buscarla cuando llegaba mediodía y todavía no la había encontrado.
La sonrisa es una expresión que manifiesta una emoción positiva. Y has de saber que las emociones son muy contagiosas. Mucho más que la gripe. En serio. Si tienes al lado a una persona con gripe, puede que se te peque, o puede que no. Pero si tienes al lado a una persona riéndose con ganas, con muchas ganas, es seguro que te va a entrar la risa. Del mismo modo, si miras a una persona que esté cerca llorando desconsoladamente, es fácil que te entren ganas de llorar. Si fomentas tu sonrisa, estás facilitando que las personas que tienes a tu alrededor se rían más, y con ello te contagien a su vez de sus emociones positivas, generando así un círculo vicioso de positividad.

Paso 6. Esfuérzate porque digan de ti que eres una persona positiva.

En mi consulta de psicología veo que los pacientes que acuden experimentan cambios importantes en sus vidas. A lo largo de las sesiones les voy preguntando cómo se sienten, y van encontrando mejoras en sus vidas que les hacen sentirse bien.
Pero la propia percepción no es lo que a mí me da más señales de que el paciente está avanzando realmente, sino más bien la percepción que tienen los demás de él: sus familiares directos, sus amigos, y la gente más cercana.
Normalmente uno nota primero sus propios cambios, y poco a poco los va percibiendo su entorno. Por ello, la visión que tienen estas personas de uno mismo es un claro indicador de que el cambio es profundo y sostenible. Yo pregunto a mi paciente si quienes le rodean le ven mejor. Es un indicador más claro del avance.
Cuando estés con gente, no sólo te has de sentir positivo, sino también has de tratar de desprender positividad, y que lo noten.
Para lograrlo, te ofrezco algunas ayudas que conseguirán que lo alcances:
  • Camina como una persona positiva y habla de forma positiva.  Quizá hayas escuchado alguna vez ese dicho que afirma que "si anda como un pato, nada como un pato y grazna como un pato, seguramente sea un pato". Empieza analizando cómo caminas, como te expresas y cómo hablas. ¿Todo ello desprende realmente positividad?
  • ¿Cómo es tu forma de vestir? ¿La gente diría que eres una persona positiva? Asegúrate que nunca vas totalmente de negro, o gris. Si te gusta este color, al menos encuentra algún pequeño complemento de un color cálido.
  • Si tienes dos opciones, y una de las dos es quedarte en casa sin hacer nada interesante, elige la otra opción. La gente que hace actividades es más positiva que la huraña.

Paso 7. Rodéate de cosas que te hagan sentir bien.

Tú eliges qué hay sobre la mesa de tu escritorio, en tu oficina, en el mueble de la entrada, en las paredes de tu dormitorio y en el salón.
Desde el preso que pone una flor en su celda, al dueño del taller de coches que cuelga un calendario de chicas con poca ropa, están buscando hacer su entorno agradable. Elige qué cosas te gustan en tu vida, y busca que esas cosas estén a tu alrededor durante el día. Tu mente solo las procesará de forma consciente el día que las pongas, pero durante todos los días siguientes permanecerán presentes y tu mente de forma inconsciente seguirá generando un efecto positivo constante.
Es como si tienes un jardín y piensas que regarlo de vez en cuando es lo que lo hace florecer, cuando en realidad es el sol que pasa desapercibido todos los días por delante el que hace que tu jardín esté resplandeciente.

Paso 8. Céntrate en la solución, no en el problema.

Ante situaciones de conflicto hay personas que toman más bien una opción y otras personas toman una segunda opción. Veamos:
La primera de ellas consiste en hablar del problema. Para estas personas es importante buscar un culpable, y analizar los motivos que intuyen que le ha llevado hasta el problema. Estas personas pasan tiempo describiendo cómo se ha originado, la afectación actual y pronosticando males mayores de cara al futuro. Se centran en los resultados negativos del problema, así como en las emociones negativas que les hace sentir tener ese problema. Quieren hacer una descripción lo más detallada posible del problema y sus implicaciones.
Si el problema no tuviese solución, se encargan de que la persona que ha creado el problema experimente sensaciones como de culpa, arrepentimiento, malestar y frustración.
La segunda de ellas consiste en hablar de la solución. El problema se identifica de inmediato, partiendo rápidamente a la fase de "si esto es lo que ha pasado, vamos a ver qué solución tiene". La conversación se centra más bien en acciones de cara al futuro.
La identificación del culpable solo resulta útil si se hace con un enfoque centrado en prevenir errores futuros, por lo tanto la conversación se basa en la formación y desarrollo de esa persona, en lugar de en buscar su malestar y arrepentimiento.
Si el problema no tuviese solución, se encargan de prevenir que en un futuro vuelva a aparecer una situación similar, y a partir de ahí lo dejan estar en el pasado.

Paso 9. No veas informativos ni leas periódicos.

Ambas son costumbres muy arraigadas, y generalmente asociadas con buenos hábitos, por lo cual te costará mucho librarte de ellas. Parece que estar informado es algo sano. Y sí lo es, si quien te ofrece la información fuese neutral. Y no lo es. No me refiero a que esté viciado por ideologías políticas (que también), sino que las noticias siguen una tendencia sensacionalista que buscan generar impacto en quien las ve, porque captar la atención fomenta tener más seguidores, que redunda en más ingresos en publicidad. Pero si las noticias fuesen neutrales, como mínimo tendría que haber un equilibrio entre las buenas noticias y las malas noticias (¿Ambas son noticias, no es así?). Cuando pones un informativo, podría ser que te hablasen de una guerra o un atentado, y luego, la misma duración, que te hablen de los últimos avances científicos contra enfermedades mortales. Pero esto último no impacta tanto y en la selección de noticias se descarta esta información. ¿Con qué te estás quedando entonces? Pues con una sobremesa llena de cadáveres, violadores de niños, accidentes, corrupción,  y atentados sangrientos con bombas.
Además, es posible que te hayas fijado alguna vez en que los enunciados de los informativos televisivos están concienzudamente pensados para controlar y guiar tu atención hacia la pantalla. Puede que estés con tu familia comiendo, teniendo una agradable conversación, y la tele suelta: "Y no se pierdan estas impactantes imágenes que van a ver a continuación".  Inmediatamente, se hace el silencio y la vista de todos se va a los cadáveres que hay sobre la carretera, junto a un autobús en llamas.
Puede que pienses que es de necios negarse a estar informados, pero te garantizo, porque yo sí lo he convertido ya en una costumbre, que puedes tener una vida normal sin conocer el 95% de las noticias que echan habitualmente e un informativo o periódico. Y del otro 5% ten la seguridad de que te vas a enterar sí o sí, quieras o no quieras, aunque no emplees nunca estos medios de información.
Si renuncias a ver informativos y periódicos, te llamará muchísimo la atención cuando 3 meses después enciendas la tele y pongas un informativo, fijándote en lo que dicen, cómo lo dicen y en las imágenes que ponen.
Lo primero que pensarás es ¿cómo es posible que yo haya estado viendo esto? Y serás consciente del enorme poder que tiene para forjar un pensamiento profundamente negativo centrado en la catástrofe. Suma una dosis de informativos diarios durante un período de más de 10 años y tendrás la justificación de una buena parte de la negatividad que te encuentras en tu entorno social en el día a día.

Paso 10. Júntate con gente positiva y evita a gente que no cumple la mayoría de estos 10 puntos.

Hay muchos refranes en español que recuerdan que tiendes a ir y a parecerte a gente similar a ti.
"Dime con quien andas y te diré quién eres"
"Dios los hace, y ellos se juntan"
En Inglaterra afirman: Hunt with cats and you catch only rats (Caza con gatos y capturarás solo ratas)
Si has empezado a leer este artículo es porque quieres ser una persona más positiva, ¿sí o no? Entonces a la hora de decidir con quién pasas tu tiempo, escoge preferiblemente a la gente que son como a ti te gustaría parecerte. Porque si aceptas citas, actividades de ocio o relaciones de pareja con gente que es muy negativa, que lo ve todo negro, que tiende a quejarse, que no sonríe, ¿cómo vas a acabar siendo tú?
Identifica quien pasa por tu vida y si tiene las condiciones de positividad para quedarse. A esa persona búscala, trata de quedar con ella, arregla citas, proponle actividades de ocio compartidas, sé flexible a sus intereses, comparte tiempo con ella, y no la dejes escapar. Y a las personas negativas, aunque te duela, déjalas ir porque a la larga verás que es esto lo mejor para ti.

domingo, 8 de septiembre de 2013

Es Muy Importante Vivir Creciendo en Autoestima y Confianza

Para tener una vida mejor
Más plena
Hay que crecer en CONFIANZA
Como dice Verónica de Andrés en su libro
CONFIANZA TOTAL
Todos debemos ser capaces de Crecer
Y desarrollar Autoestima
Es muy importante ayudar a los demás a crecer
A desarrollar sus talentos!!!!
Todos podemos apoyar y convertirnos en PIGMALIÓN de los demás

Mejora Diaria

A medida que nos hacemos adultos desarrollamos una serie de rutinas vitales que, si no nos planteamos cambiar, nos acompañarán a lo largo de nuestra vida. Algunos de estos hábitos pueden ser positivos –no hay nada de malo en que estemos acostumbrados a pedir las cosas “por favor”–, pero otros no lo son tanto –quizás nuestra pareja está harta de que nos escaqueemos de poner la lavadora–. La buena noticia es que, por muy arraigado que esté un hábito, este se puede cambiar si conseguimos sustituirlo por otro.
El desarrollo de nuevas costumbres se hace más difícil a medida que nos hacemos mayores, pues nos cuesta más detener el piloto automático que rige nuestro día a día. Nuestros cerebros se acomodan fácilmente a la rutina y sacarles del carril que tienen marcado requiere de esfuerzo y dedicación. Pero, pese a esto, merece la pena intentarlo. Al fin y al cabo, lo único que puede hacernos más felices es el cambio de aquellas cuestiones de nuestra vida que no acaban de convencernos. A cierta edad todo el mundo necesita cambiar algo, ya sea la alimentación, la manera en que nos relacionamos con otras personas o nuestra forma física. 
A cierta edad todo el mundo necesita cambiar algo, ya sea la alimentación, la manera en que nos relacionamos con otras personas o nuestra forma físicaA la hora de desarrollar un nuevo hábito, lo primero que tenemos que hacer es convencernos de las ventajas que tiene su práctica. ¿Nos hará sentirnos mejor? ¿Seremos más felices? ¿Mejorará nuestra calidad de vida? ¿Y nuestra salud? ¿Será beneficioso para la gente que nos rodea? Si descubrimos que la respuesta a todas preguntas es afirmativa, tendremos la motivación suficiente para acometer el cambio, pero con esto no basta. El camino será complicado, y estará lleno de baches. Por ello, es conveniente que vayamos paso a paso, siguiendo estos puntos.
1. Divide tu objetivo en metas alcanzables
Si, por ejemplo, tu objetivo final es hacer deporte todos los días, tendrás que ir incorporando el hábito poco a poco. Si nada más empezar corres una maratón lo más probable es que, en primer lugar, no la acabes, y, en segundo lugar, no vuelvas a intentarlo nunca, pues te dolerá todo el cuerpo. Empieza desde el principio, poco a poco, y ve incrementando el esfuerzo a diario. No importa cuál sea tu objetivo, tienes que tener claro que no lograrás alcanzarlo de la noche a la mañana. Los cambios vitales requieren un esfuerzo y deben implementarse poco a poco.
2. Modera tus expectativas
El perfeccionismo no es un buen compañero. Si al principio las cosas no salen como esperabas, y fallas al incorporar el nuevo hábito, no desesperes. Inténtalo de nuevo poniendo un objetivo menos ambicioso. Si, por ejemplo, tu objetivo es volver a estudiar, quizás tres horas todos los días sea demasiado. Mejor empieza con media hora y, si tras ese tiempo no estás cansado y ves que puedes continuar, añade otra media, y así sucesivamente. 
3. Elige bien los tiempos
A la hora de incorporar una nueva actividad a nuestra vida debemos elegir bien el momento en que vamos a llevarla a cabo. Todos tenemos momentos en el día en que nos encontramos más activos. Hay personas que rinden más de día y otros que lo hacen más de noche. Lo mejor es realizar la nueva actividad en nuestro mejor momento, aunque tengamos que desplazar otras tareas. Incorporar un nuevo hábito requiere de todo nuestro esfuerzo, y nos costará menos arrancar si lo hacemos en el momento del día adecuado.
4. Cambia tu lenguaje
Para que un cambio de hábito fructifique tenemos que evitar usar expresiones del tipo “estoy obligado a hacer” o “tengo que hacer” por “quiero hacer” o “he elegido hacer”. Parece una tontería, pero el hecho de que nos convenzamos de que la nueva actividad que vamos a realizar es una elección personal que mejorará nuestra vida es decisivo, y el lenguaje ayuda a apuntalar esta idea.
5. Haz que sea divertido
A la hora de desarrollar un nuevo hábito vital el aburrimiento puede ser uno de nuestros peores enemigos. Ya sea a la hora de cambiar nuestra dieta, o empezar a hacer deporte, toda nueva rutina puede ir asociada al hastío. No en vano podemos pensar que si no lo hemos hecho antes es porque no era algo divertido. Lo mejor para vencer esta resistencia es acompañar nuestro cambio de otras cosas que sí nos diviertan. Si nos aburre hacer deporte, quizás nos parezca más llevadero con música, y si estamos cambiado nuestra dieta, quizás será más divertido si innovamos con las recetas. Todo cambio vital se puede hacer de muchas maneras, lo importante es encontrar el modo que encaje con nosotros.
6. Enorgullécete de tus progresos
La motivación es decisiva para incorporar un nuevo hábito a nuestra vida, por ello, a medida que avanzamos, debemos ser conscientes de nuestro esfuerzo y nuestros progresos. Celebra cada paso que des en la consecución de tu objetivo y mantén la alegría hasta el final. Una vez que el hábito esté arraigado, formará parte de tu vida todo el tiempo que desees.   

jueves, 5 de septiembre de 2013

"Aprender a aceptar al otro es el mejor regalo para ambos". Silvia Congost. La Contra de La Vanguardia.

"Aprender a aceptar al otro es el mejor regalo para ambos". Silvia Congost. La Contra de La Vanguardia.

Silvia Congost, especialista en autoestima y dependencia emocional
Tengo 36 años. Nací, vivo y trabajo en Girona. Vivo en pareja. Estoy licenciada en Psicología. Me siento muy desencantada de la política. Cada vez hay menos diferencia entre izquierdas y derechas, todos venden lo mismo. No creo en dioses, pero sí en el poder individual

AMAR SIN SUFRIR
Insiste en la falacia del quien bien te quiere te hará llorar. Asegura que la gente que cree que el amor está ligado al sufrimiento tiene un problema emocional, y lo dice con conocimiento de causa: siendo ya psicóloga padeció una relación de dependencia emocional y, como no halló especialista alguno que la ayudase a salir de ahí, construyó su propio método, que hoy se ha convertido en su especialidad, y asegura que en diez sesiones consigue que sus clientes superen la dependencia emocional y los síntomas físicos que la acompañan (depresión, ansiedad, mal dormir...). Tiene una página web muy transitada y ha publicado Cuando amar demasiado es depender (Oniro)

Usted también?
Si. Yo sufrí dependencia emocional, ese enganche tóxico que te va destruyendo sin que te des cuenta.

Cuénteme.
Siendo ya psicóloga empecé una relación: lo más maravilloso que me había pasado en la vida. Él era una buena persona, pero nuestra manera de ver la vida era distinta. De hecho, no coincidíamos en nada.

¿Cuánto duró?
Cinco años. Me adapté a él en todo, sólo hacía las cosas que a él le gustaban y que a mí me horrorizaban, como pasarme el fin de semana viendo la tele y todas las vacaciones haciendo surf.

Pues si no te gusta, es dura...
Cuando me recuerdo a mí misma dentro de un traje de neopreno en pleno invierno no me lo puedo creer: jamás me ha gustado ni el mar ni el frío. Y no es que él me obligara.

Si era feliz haciendo feliz...
En absoluto, así que empecé a quejarme, a exigirle que cambiara. Tomé conciencia de que no estaba bien y de que aquello no era lo que yo quería, pero cada vez que me planteaba dejarle me inundaba el pánico. Incluso llegué a ponerme enferma de ansiedad.

¿Aparecieron los celos?
Sí, mis inseguridades y mis miedo crecieron de manera desmesurada. Estuve un año intentando dejarle y volviendo con él como si me fuera la vida en ello.

¿Pidió ayuda?
Empecé abuscar información por todas partes sin resultados hasta que Walter Riso dio una conferencia en el Colegio de Psicólogos sobre dependencia emocional y comprendí que ese era mi problema, aunque no sabía cómo salir de ahí.

¿Cómo lo hizo?
Con las mismas herramientas que se usan para abandonar una adicción: contacto cero y superar con paciencia el síndrome de abstinencia, que lo hay y muy fuerte, incluso más que con otras sustancias.

¿Recaídas?
Sí, cuando la desesperación se apoderaba de mí, necesitaba coger el coche e ir a verle para calmarme. Pero cada vez que conseguía contenerme me sentía un poco más libre. Hoy doy gracias a esa experiencia que paradójicamente se ha convertido en mi especialidad. He visto que mucha gente padece dependencia emocional y no lo sabe.

¿A qué conclusiones ha llegado?
Amar es elegir, y elegir es ser libre, tener el poder, el control de tu vida. Necesitar es ser dependiente, estar atrapado en una relación que no te satisface. A menudo, equivocadamente, luchamos para que la relación funcione.

¿Y no es eso lo correcto?
Las palabras relación y lucha nunca deberían ir juntas. Si una relación de pareja es sana, si tiene los ingredientes necesarios de confianza, respeto y aceptación del otro, fluye. Surgirán dificultades ocasionales, pero que no nos harán plantearnos si estamos con la persona adecuada o si debemos dejarla.

Usted plantea un ideal.
Tenemos una concepción del amor equivocada, todos partimos del fueron felices y comieron perdices, que es el cuento que nos cuentan de pequeños. No estamos preparados para afrontar los problemas y a menudo vamos reduciendo los límites de lo intolerable, de lo que no deberíamos aceptar, y desaparecemos en el otro.

¿Qué pistas nos dan las dudas?
Si dudamos de si queremos o no queremos al otro, la respuesta es que no le queremos.

Eso es muy radical
Yo siempre propongo a mis pacientes que se tapen los oídos y miren, porque a menudo los veo sufrir muchísimo v cuando les pregunto por qué siguen ahí me responden: —Porque en el fondo me quiere".

Actos son amores y no buenas razones, que decía mi abuela.
Y también ocurre a menudo que le exigimos más y más amor al otro: cuando no es la persona adecuada, en lugar de aceptarlo corno es, intentamos cambiarlo olvidando que lo elegimos así.

Tal vez las personas con dependencia no eligen, sino que son elegidas.
En efecto, es así en el 95% de los casos debido a su baja autoestima. Inconscientemente creen que no van a encontrar a nadie más que quiera estar con ellos

¿Y pretenden ser su prioridad?
Sí, y aparece la queja: siempre que hablan de su pareja es para criticarla, pero tampoco quieren soltarla. Entrar en la queja es generar emociones de ansiedad y angustia.

También hay quien se resigna.
Hay una gran diferencia entre aceptar y resignarse. Aprender a aceptar al otro es el mejor regalo que le podemos hacer al otro y a nosotros mismos.

¿Cómo salir de la dependencia?
Tomar conciencia y sanar las causas que la provocan, que son la baja autoestima y el miedo a quedarnos solos. Hay preguntas poderosas que debemos hacernos.

¿Qué preguntas?

Si con esa persona soy más feliz que sin ella, qué me aporta, y si mí vida ha mejorado desde que estoy con ella.

miércoles, 4 de septiembre de 2013

Como he de Comportarme En Las Reuniones de esta Tarde

Se Simpático
Elogia a las personas si hay oportunidad
Se agradable
Estate Presente
Cultiva tu actitud positiva
Se agradable
Como te comunicas
Inspira
Abajate
Escucha activa
Tranquilidad
Atención Plena
Haz una diferencia
Ilusiona