sábado, 13 de agosto de 2011

Bernardo STAMATEAS: Evitar a la Gente Tóxica

Por Bernardo Stamateas

2º Reyes 13.14-19 «Cuando Eliseo cayó enfermo de muerte, Joás, rey de Israel, fue a verlo. Echándose sobre él, lloró y exclamó:
¡Padre mío, padre mío, carro y fuerza conductora de Israel! Eliseo le dijo: Consigue un arco y varias flechas. Joás así lo hizo. Luego Eliseo le dijo: Empuña el arco. Cuando el rey empuñó el arco, Eliseo puso las manos sobre las del rey yle dijo: Abre la ventana que da hacia el oriente. Joás la abrió, y Eliseo le ordenó: ¡Dispara! Así lo hizo. Entonces Eliseo declaró: ¡Flecha victoriosa del SEÑOR! ¡Flecha victoriosa contra Siria! ¡Tú vas a derrotar a los sirios en Afec hasta acabar con ellos! Así que toma las flechas añadió. El rey las tomó, y Eliseo le ordenó: ¡Golpea el suelo! Joás golpeó el suelo tres veces, y se detuvo. Ante eso, el hombre deDios se enojó y le dijo: Debiste haber golpeado el suelo cinco o seis veces; entonces habríasderrotado a los sirios hasta acabar con ellos. Pero ahora los derrotarás sólotres veces.»

Decí: “esta mañana voy a determinar en este lugar los niveles de mi victoria; y yo determino que llegaré a ver la victoria completa y mis sueños cumplidos. ¡Amén!”

‘Autoridad espiritual’ es un concepto muy importante en la Biblia. Te voy a enseñar cómo funciona. La gran mayoría de los que estamos acá fuimos lastimados por alguien de autoridad (el mal uso de la autoridad): un papá, una mamá, un maestro, un policía; quién fuese; es muy probable que alguien nos lastimó. Voy a nombrar a algunas personas que ejercen mal la autoridad, y a medida que voy nombrando fijate si vos te encontraste con alguno de estos personajes.

Los primeros que usan mal la autoridad son los psicópatas.


El psicópata es la persona que no respeta ningún límite. Le decís ‘a las siete’ …viene a las ocho. Es el manipulador: el otro es un objeto, no es una persona; cosifica al otro; lo usa, lo manipula y lo descarta.

Son personas que no respetan límites; hacen lo que quieren, como quieren, cuando quieren, de la manera en que quieren.

La gran mayoría de la gente atada a la adicción son psicópatas; son personas a las que no les importa nada: ni lastimar, ni ser lastimados, ni matar, ni que los maten; absolutamente nada. Son personas que pasan del deseo a la acción; son personas impulsivas; no evalúan, accionan. Son esas personas que te dicen lo que sea, cuando sea, como sea, y no se sienten ni mal, ni con culpa, ni con angustia.

¿Cuántos nos encontramos con algunos psicópatas?

Segundo: los autoritarios.

¿Cuántos nos hemos encontrado con gente autoritaria?

Son personas a las que nada les vienen bien: hagas lo que hagas, no alcanza para agradarlos.

Son personas que pegan, que mandan, que golpean, que lastiman, que imponen, que controlan. Son personas que necesitan humillar o lastimar al otro.

Hace unos años atrás dimos un seminario aquí en el ministerio, sobre chicos lastimados físicamente por los padres; y mostrábamos orejas negras, de los padres que se las lastimaban; o de pegarles con el cinturón, y rasgarle el cuerpo. Son personas autoritarias; que lastiman, pelean. Y cuando se trata de los padres, el chico queda muy lastimado, porque crece con una figura de autoridad que lastima.

El tercero: es el ‘mono con navaja’

¿Cuántos estuvimos bajo la autoridad de un inmaduro con poder? Esos son los más peligrosos. Son esas personas que te ponen límites tontos. Te dicen: “no; acá no, porque no.” Y te ponen límites. Mucho de nuestro liderazgo en nuestro país está compuesto de monos con navajas; personas que ponen límites ridículos. Son esas personas que quieren ser pastores, o quieren ser líderes; quieren sobresalir; quieren manipular; quieren lastimar. Son contradictorios; son inmaduros; te dicen una cosa sí, otra cosa de otra manera.

Como ese hombre que estaba peleado consigo mismo. Se le hundió el barco, y terminó en una isla; vivía solo. Un día fueron a rescatarlo; y cuando llegaron vieron tres chozas. Entonces se le acerca la gente que lo venía a rescatar y le preguntan: “¿por qué hay tres chozas?” Él responde: “Mire: esta choza es mi casa; ésta otra, es la iglesia donde me congrego para alabar al Señor; y ésta era la iglesia donde me congregaba antes.”

El rebelde. Esas personas que te obedecen tres, pero la cuarta no. Te obedece, le decís “hacé esto”; lo hace. “Hacé esto”; lo hace. “Hacé esto”; “…no; esto no me gusta. Lo voy a hacer como yo quiero.” Te hacen tres bien y una mal. Es rebelde…

Está el sumiso; el que no ejerce autoridad. Es la persona que dice: “bueno, acá somos todos iguales”; mucha democracia. Son personas que no pueden ejercer autoridad; no tienen liderazgo; no saben ejercer la autoridad, porque fueron sometidos.

La autoridad espiritual es necesario restaurarla. Decí: “autoridad espiritual es que yo sepa quién soy: yo soy un hijo de Dios que tiene autoridad sobre todo lo creado.”

¿Sabés por qué te gusta mandar? Porque Dios nos hizo para mandar a los animales, a la tierra. Pero no a la gente, sino a las cosas. Y Dios puso todo debajo de nuestro pies. Satanás sólo obedece a gente que ejerce autoridad espiritual.

Dice que Dios creó al hombre el sexto día; y al séptimo descansó. ¿Por qué Dios descansó? Porque la autoridad de Dios había sido delegada al hombre; por eso Dios descansó. Cada vez que vos ejercés autoridad espiritual -y hoy te voy a enseñar cómo- Dios descansa; yo descanso; el mundo descansa. Háceme descansar un poco… ¡ejercé tu autoridad!

Todas las cosas obedecen a la voz de autoridad. Dice Santiago que el jornal del trabajador clama; el sueldo clama: “¡ven a mi!” Hay cinco mil pesos que te están llamando: “¡Estela vení por mí que estoy en el bosillo equivocado!” ¿Cuántos no tienen auto? Cuando salgas de acá vas a escuchar la voz de un auto que te dice: “vení por mí; sácame a éste de aquí, porque no es el verdadero dueño.” Te está clamando la casa; te está clamando y está esperando que vos ejerzas autoridad espiritual. Y hoy nos vamos a ir de acá ejerciendo autoridad espiritual sobre todas las cosas que Dios nos ha prometido.

No hay comentarios:

Publicar un comentario